27 Mar

Sabotaje… al ataque!

¿Las reconoces?

Muy seguramente han estado contigo por mucho tiempo y también es seguro que has tenido que mandarlas a freír espárragos muchas veces cuando has debido lograr tus metas más importantes.

Te las presento: Ellas son tus “saboteadoras” internas.

Algunas tienen nombres, la mía se llama “Severina Castillo” y tiende a pedirme constantemente que todo lo que haga sea “perfecto” y si no lo es, que mejor ni me moleste en hacerlo. O peor aún, cuando no logro hacer algo a la perfección me molesta durante días.   A veces le veo la cara de mi madre, otras, la cara de alguna de mis profesoras del colegio de monjas. A veces soy yo misma. Aquí lo importante es que te atrevas por fin a mirarlas a los ojos y decirles “¡BASTA, hasta aquí llegaron!”

¿Qué tipo de relación tienes con tus saboteadoras internas? ¿Cómo sueles comportarte ante ellas? ¿Te sientes pequeñita, indefensa, resignada? ¿Crees que te mereces que te hablen así, que influyan en tus decisiones, que te nieguen lo bueno? Y lo más importante… ¿crees que sirven de algo para lograr lo que te propones en la vida?

Si crees que ya es hora de que estas saboteadoras salgan de tu vida o por lo menos alguien las ponga en su lugar, Carrie Garber, en su boletín semanal, nos comparte algunos tips personales para experimentar esta “liberación”:

1.- QUITALES PODER~ Recuerda que ellas tienen únicamente el poder que tu les confieras. Cierto, a veces es difícil recordar esto. A veces ellas tienen el volumen tan alto cuando están hablándote, que es imposible que te escuches a ti misma y parece entonces que tienen un poder inmenso y avasallador. Por eso parece que este círculo vicioso no termina. Sin embargo, te recuerdo lo que tú ya SABES: ¡Eres infinitamente más poderosa que ellas! En realidad, su poder radica en que tanta atención les otorgas. Ellas no tienen un poder real, tienen el poder QUE TU LES DAS. Tu eres naturalmente creativa, completa y perfecta. La realidad es que tu eres poderosa.

2. – RE-CONECTATE~ A veces parece que todo lo que dicen estas saboteadoras es MUY en serio. Muchas veces pensamos que sus palabras son determinantes y que no hay vuelta atrás. ¿Cómo hacen sentirnos? Preocupadas, con miedo… ¡aterrorizadas! Y casi sin darnos cuenta, ya estamos bien instaladas en la duda y totalmente desconectadas de nuestros sueños y metas. ¿Solución? ¡Deja de tomarte en serio todo lo que te dicen estas saboteadoras! Y mejor tomate en serio a ti misma. Vuelve a tomar conciencia de las cosas y elige conectarte otra vez con tu verdadero yo. Conéctate otra vez con tu parte iluminada, feliz, segura de lo que en realidad eres. Trata de imaginar dónde estabas al principio, antes de escuchar a tus saboteadoras… en pocas palabras: ¡regresa a tu origen!

3.- RECONOCELAS Y RECONOCETE a ti misma~ Date cuenta que entre más trates de reconocer de donde vienen o quiénes son tus saboteadoras, mas poder tendrás sobre ellas y así podrás manejarlas más efectivamente. El poder está en el conocimiento. Te invito a que hagas un ejercicio de dialogo interno para generar estrategias de cambio. Por ejemplo, puedes empezar dándote cuenta ¿Cuándo surgen estas saboteadoras? ¿En qué circunstancias suelen comenzar su labor? ¿En qué lugar de tu cuerpo lo sientes: espalda, cuello, estomago, piernas, cabeza? ¿Qué cosas te dicen que te hacen sentir con poca confianza en ti misma? ¿Cómo describirías sus estrategias para lograrlo? Todas estas preguntas, créeme, te ayudaran a ir más allá y te darán herramientas invaluables para reconocer ciertos patrones de estas saboteadoras y con el tiempo y la practica lograras cambiar tus respuestas instintivas por respuestas ¡bien pensadas! ¡Responder vs. Reaccionar!

4.- Deja ya de juzgarte y comienza a celebrar! ~ Si de pronto te sorprendes a ti misma juzgándote y reprendiéndote por culpa de tus saboteadoras, créeme: ¡no estás sola! Es muy fácil etiquetar todo esto como “negativo” o verlo como una debilidad en ti misma. La realidad es que debemos interpretalo, no como una evidencia más de que no podremos lograr nuestros sueños, sino como una clara evidencia de que dentro de nosotros hay algo que todavía desea cuidarnos, como una madre que todavía nos cree niñas pequeñas. Con cada uno de nuestros actos, con nuestros deseos de llegar más lejos, de lograr metas ambiciosas, estamos retando a estas saboteadoras, pues ellas desean que sigamos en nuestra zona de confort y que estemos siempre “a salvo”. Pero esto es una evidencia más de que estamos CRECIENDO. Esta es una muestra más de que cada vez pensamos y jugamos más EN GRANDE que antes. La esencia es que: todo esto te ayuda a descubrirte y a alinearte con quien eres realmente: UNA MUJER PODEROSA. Y esto no puede ser motivo más que de una gran CELEBRACIÓN!

Para concluir, debo decir entonces, que nuestras saboteadoras realmente nos quieren proteger de esta enorme y poderosa mujer en la que nos estamos convirtiendo, pues piensan que todo este poder, todas estas metas que tenemos no las vamos a poder manejar…. La realidad es que estas saboteadoras ¡YA NO NOS SIRVEN! pues cada vez deseamos ir más allá y nuestros límites simplemente no existen. ¡Que alguien se los diga! Mejor aún, es hora de que TU se los hagas saber!

Hazle saber a tus saboteadoras que EVOLUCIONAR ES SEGURO. Entiéndelas y honra su presencia en tu vida ya que realmente han estado ahí para ser parte integral de tu crecimiento y evolución como la mujer poderosa que eres.

Conéctate con esta verdad: TODO ESTA BIEN EN TU MUNDO.

16 Ene

Perfeccionismo: Aprende a equivocarte!

perfeccionismoHay muchas maneras de vivir la vida. Generalmente, vivimos el día a día tomando decisiones o se presentan ante nosotros eventos que ponen a prueba nuestras fortalezas.

Para la mayoría de las personas, enfrentarse a la vida significa sentir miedo. La realidad es que los miedos esconden algunas emociones a las que no se tiene acceso fácilmente y en ocasiones salen disfrazados de fantasías.

Una de las actitudes más comunes ante el miedo es: EL PERFECCIONISMO.

Tú crees que siempre debes intentar ser perfecto.  Y cuando fracasas o no alcanzas tus objetivos te criticas sin piedad y te dices  casi siempre “¡no soy tan bueno como debería ser!”.

En tu cabeza tienes bien instalada la creencia de que tienes que impresionar a todo el mundo con tus talentos o con tus logros para que te aprecien y acepten. Crees también que tus amigos o colegas no te respetaran si descubren que tienes algún defecto o eres vulnerable. Siempre que alguien te critica o desaprueba te pones a la defensiva y te sientes amenazado.

Lo cierto es que, cuando te vuelves adicto a los logros, estas basando tu autoestima en tu inteligencia, en tu talento, en tus logros o en tu productividad… y esto al final puede volverse contra ti.

TOMANDO DECISIONES

Cuando una persona toma una decisión no significa que tiene claro el resultado…  Generalmente, tomar una decisión significa que vas a apostar, que vas a confiar en tu intuición, en tu experiencia, y que estás desarrollando tu tolerancia a la duda.
Las diferentes opciones o alternativas que se nos presentan pueden tener ventajas, inconvenientes, y aspectos inciertos o desconocidos. Tomar una decisión frente a dos o más opciones, no implica despejar todas las incógnitas e inconvenientes.

Cuando finalmente nos decidimos por una estamos pasando del análisis a la acción, estamos renunciando a una cosa para hacer de la otra una realidad. Decidir es apostar por una opción, llevarla a efecto, ejecutarla, a pesar de que reaparezca alguna duda o se manifieste algún inconveniente.

¿Y DESPUES?

Un minuto después de tomar una decisión, tenemos las mismas dudas que un minuto antes de hacerlo. La gran diferencia es que ahora estamos comprometidos –ahí está el asunto, en responsabilizarse- en un programa de acción: desactivar una opción, activar y materializar otra.

Una de las cosas más difíciles de aprender es aprender a equivocarse. No me refiero al hecho en sí de fallar, de cometer un error, que eso es muy fácil. Hablo de equivocarse y no venirse abajo, de saber reconocer un error sin sentirse humillado.

“La calidad humana no está en no fallar, sino en saber reponerse de esos errores.”

Una persona perfeccionista, generalmente posterga sus decisiones hasta encontrar el momento perfecto, la solución perfecta, el planteamiento perfecto… Incluso evita hacer algunas cosas, porque piensan: “¡no es posible que yo consiga algo así… de manera tan impecable… no me la creo!”.

¿COMO HAGO?

Aprende a mirar la imagen completa, en lugar de cada detalle. Si te centras en hacer todo perfecto y no avanzas, eso no te dará ningún beneficio. En cambio, si te concentras en el resultado final, poco a poco, podrás ir dejando de lado el perfeccionismo, para valorar el trabajo final.

El perfeccionismo puede obstruir la capacidad natural que tiene una persona para completar un objetivo o una meta, debido a que se van formando altos estándares de calidad y/o estos son muy estrictos.

Cuando sientas que no eres capaz de controlar al 100% una situación, detente y piensa que justamente el valor de las cosas se basa en INTENTAR hacerlas, probar, experimentar y CONOCERTE más a ti mismo.

Arriesgarse es un privilegio de las personas con autoestima saludable. Tomar al “toro por los cuernos” implica mucha seguridad en nosotras mismas y una buena dosis de adrenalina, ya que lo que viene después será una aventura que tenemos que vivir y aprovechar al 100%!!

No es fácil, pero cada día, cada experiencia, cada decisión nos da la oportunidad de practicar y la práctica hace al maestro.

Amar lo que haces, sin sufrir mientras lo haces… ¡esa es la clave!

23 Jun

¿Eres una mala madre?

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“Soy una mala madre” es lo que una y otra vez repite mi conciencia y me recorre cada rincón. Te miro y ni yo misma sé lo que siento cuando tu carita redonda me sonríe. Te dejo en buenas manos: las de tus abuelos. Sin embargo, el sentimiento de culpa me invade y se apodera de mí poco a poco: voy a dejarte todo el día! Un movimiento suave dibuja la bendición que cotidianamente te doy junto con un beso tierno; y sólo uno, porque si no me engolosino y me quedo contigo. Me voy con el corazón encogido, diminuto, y salgo a toda prisa como queriendo alejarme rápidamente de ti, porque si no, soy capaz de quedarme.

Voy manejando y el mismo pensamiento vuelve a mi cabeza: “Soy una mala madre”. A lo lejos me doy cuenta que estoy por llegar a mi oficina y entonces algo pasa: mi lado profesional suaviza las cosas y me dice que todo estará bien, que sólo será un rato, que debo desarrollarme profesionalmente, bla, bla, bla – el mismo “cocowash” de siempre.

Me va bien, no me puedo quejar, he alcanzado logros importantes, pero no dejo de pensar en ti. En cuanto puedo marco y, a veces, si tengo suerte, hasta escucho tus balbuceos con mucha atención. Una parte de mí quiere seguir adelante, y la otra quisiera salir corriendo a abrazarte y hacerte una alfombra de besos, como la que me hacía mi mamá cuando era pequeña.

Y entonces una voz dentro de mi me dice: “¡Al diablo con el feminismo!” mientras contemplo tu fotito en mi celular; pero luego vienen a mi mente imágenes de simple ama de casa encerrada en cuatro paredes, y a mi alrededor contemplo a mamás profesionistas que combinan sus dos roles… finalmente me convenzo y me digo “sí se puede”.

Entre debates pasa el día. Alcanzo metas, consigo citas, muevo gente. Esto me alimenta y me nutre, pero mi vista no se aparta del reloj. A las seis en punto el papel de “mujer profesionista triunfadora” se apaga, y me convierto en tu mamá y salgo corriendo en busca de mi pequeña princesa.

El corazón empieza a latir de nuevo. Si tengo suerte estarás despierta, pero la mayoría de las veces duermes como un ángel.

Te subo a la silla del carro y, mientras llegamos a casa, te coqueteo por el espejo retrovisor. Si vas despierta, a veces lloras, y entonces me siento peor. Si vas dormida, tu silencio me intriga, me hace extrañarte aun más e incluso pienso que no me acompañas. En el semáforo rojo quisiera cargarte, pero esa luz dura tanto… y tan poco.

Tu papá constantemente me pregunta qué podemos hacer cuando nota mi infelicidad diaria; yo misma no sé explicarme ni me entiendo. Normalmente lloro. Por un lado mi desarrollo profesional, los objetivos de mi vida; por otro, un desconocido sentimiento de amor infinito. Yo misma soy dos piezas que no encajan, que me quebrantan, y que no empatan en nada.

Ser madre es algo insospechadamente cuestionador entre la parte sentimental y la parte lógica. ¿A quién debo escuchar?
Vivo de lunes a viernes en automático. Por la noche te bañamos mientras nos miras, sé que te hago falta. Y aunque no estás nada mal, (en realidad estás muy despierta!) tu sonrisita enseñando la encía me dice “No hay mejor lugar que los brazos de mamá”. ¿Y yo? También sé que me haces falta cuando me descubro en la oficina volviendo a mirar tus fotos cada cinco minutos. Y entonces quisiera ser tu abuela para cuidarte!

¿Medio tiempo? ¿Negocio propio? Empiezo a creer que me equivoqué de camino al someterme a un jefe y a un horario. Si tan sólo lo hubiera pensado mejor!

No sé qué hacer, mi nena linda. No sé si podré seguir, no sé si podré detenerme. Ni siquiera sé si me doy a entender con mi ambivalente situación. Lo único que se es que te extraño… Y que estoy haciendo lo que creo que es mejor para las dos.

¡Te amo mi princesa!

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Nota: ¡Agradezco de todo corazon a B.M. por compartir este texto!

06 Jun

Patrones típicos del estancamiento emocional

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Christiane Northrup en su libro “Cuerpo de mujer, sabiduria de mujer” nos muestra paso a paso como podemos darnos cuenta y darle nombre a las caracteristicas adictivas de nuestra vida cotidiana.

Para empezar, hay que reconocer de donde viene todo esto.

Comunmente, la sociedad define a una mujer >>buena<< como aquella que: satisface las necesidades de todo el mundo, menos las suyas…

¡Pero esta es una trampa!  que nos hace caer en sentimientos recurrentes de enojo, resentimiento y culpa, y  finalmente nos llevan a la enfermedad.

Lo que hoy aprenderemos hoy es a estar plenamente conscientes y a darle nombre a cada experiencia que interiorizamos fisica y emocionalmente para que ya nos nos pueda afectar.
Darnos cuenta como hemos influido en nuestros problemas de salud actuales y como los seguimos perpetuando, significa por fin, liberarnos, porque cuando nos permitimos sentir exactamente lo que sentimos, sin juzgarlo, comenzamos a sacar nuestra energia y es entonces cuando podemos avanzar hacia lo que tanto deseamos.

La siguiente lista de comportamientos y pensamientos te ayudara a identificar cual es el patrón que sigues actualmente.

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Acusación.- Creer que alguien o algo exterior a nosotras es la causa de lo que nos esta sucediendo. “¿Como puedo liberarme de esto, si mi madre era igual?– “¡Mi padre siempre fue una persona incapaz de tener una relacion sana con sus hijos!”

Negación.- Estar desconectada de los propios sentimientos, necesidades o cualquier otra informacion propia. “Mi padre no era alcoholico, solo era bebedor social” — “No se porque estoy engordando tanto si jamas como algo que no sea saludable”

Confusión.- Falta de claridad respecto a una situacion o con las propias emociones. “No se porque nadie jamas me cuenta nada” — “Nunca se que pasa alrededor”

Olvido.- Quitarse algo de la cabeza, dejar de notarlo. “Siempre olvido las llaves- mi bolsa- el telefono- etc.” “A veces no me acuerdo ni de bañarme”

Escasez.- Creer que hay una cantidad limitada de todo lo que deseamos: amor, dinero, hombres, felicidad. “Si gano bien, seguramente a otra persona le pagaran menos” — “No esta bien que invierta en mi misma y me olvide de los demás”

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Perfeccionismo.- Tener una necesidad extrema de orden externo para encubrir un caos interno. O la implacable y eterna busqueda del marido perfecto, la casa perfecta, el trabajo perfecto, etc.

Ilusión de control.- Tener la idea que separarte de tus emociones te ayudara a mantener el control. “Si yo encontrara el medico/el medicamento ideal me libraria de esta enfermedad” — “Estoy segura que este malestar es porque estoy en mis dias”

Negativismo.- Ver la vida desde un punto de vista de carencia. “Siempre estoy enferma” — “Como ya tengo mas de 35 años, todo empieza a dolerme” — “No puedo permitirme ese lujo, es demasiado caro”

Dependencia.- Creer que algo o alguien exterior va a cuidar de ti, en la creencia de que tu misma no eres capaz de hacerlo. “¿Que voy a hacer yo sola, sin mi marido?” — “¿Quien me va a mantener? ¡no se hacer nada!”

Actitud Defensiva.- Ser incapaz de aceptar comentarios externos o de hacer cambios positivos. “¿Quien eres tu para decirme que mis problemas vienen de mi infancia? ¡Yo tuve una infancia perfecta!”.

Falta de sinceridad.- No ser capaz de decir la verdad. “¿Yo enferma? pero si me siento perfectamente bien!” — “Yo puedo arreglarmelas sola, no fue tan terrible lo que me paso”

Pensamiento Todo o Nada.-  Creer que solo hay dos opciones: bueno o malo y pensar que nada puede estar en el medio. “Definitivamente los medicamentos son buenos, la terapia no me sirve de nada” — “No voy a someterme a cirugia, ni a tomar medicamentos, se que son malos”.

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¿Te ubicas en alguno de estos patrones de comportamiento adictivo?

El grado en el que tu misma notes y aceptes estas caracteristicas y decidas cambiarlas por comportamientos y pensamientos mas sanos, en esa medida seremos capaces de dejar a un lado la enfermedad y el malestar.

Tu no puedes crear salud en otra u otras personas. Trata de entender, con el paso del tiempo, que no tienes las soluciones ni las respuestas para todo el mundo, como tampoco los demas tienen las tuyas. Solo tu tienes acceso a tu Yo interior, a tu guía interna.

Aprende a valorarte y a comprometerte dia con dia con una forma de vida mas plena, mas alegre y mas consciente.

Recuerda que: Cambiar pensamientos y hacerte consciente es el primer paso hacia la sanación.

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